Mi foto
Los Huéspedes Felices llevan explorando los territorios Folk-Rock-Psychedelicos desde hace dos décadas; incansables en su búsqueda, a pesar de los múltiples cambios de formación a lo largo de los años, han seguido cuidando de sus pocos pero incondicionales fans a base de pequeñas colecciones de canciones con las que, de cuando en cuando, les sorprenden.

sábado, octubre 18, 2014

RELATOS FELICES

    El relato de hoy vamos a dedicarlo merecidamente a la que fue nuestra primera casa, donde comenzamos la aventura Feliciana y a la que recurrimos habitualmente después de dejarla ya fuese para utilizarla como improvisado estudio de grabación (Aventuras en Felicia) o como escenario para sesiones fotográficas (Gigantes del Pop, Pennyroyal Park...). No todo son canciones…
    La escuela de Maniños era una vieja construcción escolar de 1916 que constaba de dos aulas de unos 30 metros cuadrados cada una, dos pequeñas salas para los profesores, un patio trasero cubierto y todo ello rodeado de un parque con columpios, tobogán y demás entretenimientos infantiles. Cuando nos permitieron ensayar allí unicamente se utilizaba como parvulario, así que el trato era usar en el aula vacía que reservaban como patio de recreo cuando el invierno no permitía salir a los niños a jugar al exterior, lo que obviamente nos obligaba a montar y desmontar el equipo –y limpiar el aula- cada vez que ensayábamos; afortunadamente había una suerte de almacén en el patio trasero que también nos cedieron para guardar nuestras cosas, pero a pesar de que no teníamos el equipo que manejamos hoy en día, resultaba un incordio igualmente. Durante las vacaciones escolares al menos podíamos permitirnos no desmantelar toda la parafernalia, pero resultaba intranquilizador pensar que aquellos grandes ventanales podían abrirse sin mayor dificultad desde el exterior, así que nunca dejábamos aquello a la vista más de dos días seguidos.
    Ensayar allí era un horror. Los recuerdos más nítidos son el zumbido constante en los oídos, cuando no dolor de cabeza, después de cada ensayo; mientras que el aula de los niños había sido acondicionada con un nuevo suelo y radiadores entre otras cosas, la que nosotros usábamos tenía un suelo de linóleo, y unas blancas paredes desnudas que sumado a la altura del techo y a aquellos grandes ventanales, convertían cada ensayo en un suplicio inundado en reverb en el que nunca se lograba adivinar no ya que tocaban los otros, sino uno mismo. Por descontado el invierno era insufrible y de hecho llegamos a tocar con guantes, tal era la desesperación, aunque obviamente no llegó más allá del intento. Al final tuvimos que conformarnos con encender una vieja estufa que aunque no calentaba la sala, al menos nos servía para acercar las manos entre canción y canción. Que durante las sesiones de grabación de Aventuras en Felicia a Escribí tu nombre ayer la renombrásemos como Mari tiene frío, no fue un asunto casual.
    Finalmente logramos convencer a los responsables de la escuela de que nos dejasen ensayar en una de las salas de profesores que tenían vacías; pasamos de una gran sala donde sobraba sitio entre nosotros a estar apretados como sardinas en lata, pero tras colgar unas sábanas en techo y paredes conseguimos un sitio donde al menos la cabeza no daba síntomas de explotar de un momento a otro y podíamos oír lo que tocábamos, además de ganar intimidad; de hecho, en alguna ocasión mientras ensayábamos en el aula tuvimos más público mirando a través de las ventanas que en los conciertos... 
    Así transcurrieron los primeros años de historia feliz, hasta que nos mudamos al desván de Sergio y se convirtió en nuestro nuevo cuartel general. Pero eso será otro día.

viernes, octubre 10, 2014

XIRIAPOP UNPLUGGED

De nuestro paso por el XiriaPop aquí os dejamos este clip grabado por Mama Lola Estudios en la Galería Garabato de Carballo ¡muchas gracias!

miércoles, octubre 01, 2014

jueves, septiembre 25, 2014

CRONICA DEL FIN DE SEMANA II (FeneRock 20-9-14)


El sábado teníamos otra cita importante en el FeneRock; en este caso podríamos decir que a la tercera fue la vencida, y es que ya habíamos sido invitados a participar en dos ocasiones anteriormente que rechazamos por diferentes motivos –principalmente debido al limbo en el que habitamos la mayor parte de la década pasada- pero por fin en esta ocasión pudimos ser parte de un festival que nos hacía especial ilusión por ser en casa, a pesar de que no podemos decir que haya sido uno de los mejores conciertos que hemos dado en ésta última encarnación Feliciana (aunque eso si, comparado con épocas pretéritas fue de maravilla). Lo cierto es que no conseguimos encontrarnos cómodos en ningún momento del concierto. Ya durante la prueba de sonido –fuimos los primeros en probar cuando se supone que al abrir deberíamos ser los últimos- nos dimos cuenta de que no estaríamos a gusto, y efectivamente, cuando empezamos lo que sonaba arriba no se parecía en nada a lo que habíamos probado. Para colmo de males nuestro querido Farfisa, quizá debido a los cambios de temperatura o trasteos, perdió la afinación en algunas notas (ya son 50 años…) lo que no ayudó demasiado. Por último, admitir también que la intensa noche en el XiriaPop acabó pasando factura…en cualquier caso y a pesar de todo, disfrutamos del evento y una vez más tenemos que agradecerle a la organización el trato recibido, ¡también nos gustaría repetir!. En cuanto al repertorio, tocamos el mismo que la noche anterior en el Xiria: 

BUSCANDO EL SOL
CERCA DEL SUELO
KALEIDOSCOPIO
NI UN MINUTO MÁS
UNA CASA ES...
DOCTOR ESQUERDO
DÍAS PERFECTOS
BRILLA!
VIAJES EN COLOR
LLUEVE
UN, DOS, TRES...AL ESCONDITE INGLÉS
LAS COSAS QUE NO VEMOS
FREDERICK JORDAN
MI REFLEJO
JOHN TRACY